Las rosas y el saber vivir de Ecuador llegan a Shanghái

Las rosas y el saber vivir de Ecuador llegan a Shanghái

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El amor por Ecuador y por sus rosas de dos jóvenes emprendedoras chinas, Guan Jingjing y Ma Yin, ha dado lugar a la puesta en marcha, en Shanghái, del primer local de China especializado en las flores, la comida y la artesanía ecuatorianas, Rosa & Más, que es mucho más que una tienda de rosas. José Álvarez Díaz/ EFE

En efecto, el proyecto, que empieza a funcionar formalmente esta semana, es mucho más que una floristería física para estas dos jóvenes que ya llevaban dos años vendiendo rosas ecuatorianas en China: una pintora, Ma, que reside en Quito desde hace años, y su mejor amiga, Guan, que está al frente del negocio en Shanghái.

Su nuevo local, dirigido sobre todo a hombres de negocios, es una casa de cuatro pisos en un adinerado barrio residencial del distrito shanghainés de Putuo, cerca del aeropuerto de Hongqiao, base de la aerolínea estatal China Eastern, que desde 2014 organiza vuelos de carga especializados para llevar rosas de Ecuador al país oriental.

El concepto de Rosa & Más resulta innovador: un lugar con salitas de reunión individuales, adornado con artesanía y con flores vivas y preservadas del Ecuador, donde los clientes pueden tomar café o chocolate ecuatoriano, comer, e incluso recibir un masaje con aceite de rosa, para poder hacer negocios en un ambiente más placentero.

Así, la tienda, en una combinación extraña en occidente pero muy acorde con el gusto chino, es a la vez floristería, cafetería, centro de reuniones, casa de masajes y punto de venta de alimentos, textiles, joyas y artesanía de Ecuador, un país que relacionan, así, con los productos naturales de calidad y el disfrute de la vida.

“Es que en China todo el mundo siempre está muy ocupado, vamos todos corriendo, y mi amiga (Ma) también era así, igual que yo, hasta que se fue a vivir a Ecuador y ha cambiado totalmente”, explicó a Efe Guan, que ha descubierto toda una nueva filosofía de vida en un ritmo mucho más lento y en mayor contacto con lo natural.

“Es que, si no, estamos siempre ocupados, ocupados, ocupados… Y al final nos perdemos todo lo demás, lo más importante: no se puede trabajar todo el día, y además, en el trabajo, deberíamos poder disfrutar también, disfrutar del trabajo y de los clientes, y eso es lo que quiero que hagan nuestros clientes aquí”, señaló.

De ahí que Ma, que selecciona cuidadosamente las rosas y los materiales que se importan desde Ecuador, y Guan, que los recibe y comercializa en China, se hayan propuesto introducir un concepto de lugar que sirva a la vez para los negocios y para el disfrute de los sentidos, en un ambiente más relajado, de “lentitud y belleza”.

En efecto, aparte de recibir un masaje con aceites de rosa ecuatoriana, en una zona decorada con arbustos y ambientada con sonidos de la selva amazónica, los clientes pueden degustar café, chocolate y comprar rosas, joyas o incluso ponchos ecuatorianos y sombreros de paja originales como regalo que llevar a sus parejas.

La cónsul general de Ecuador en Shanghái, Karina Morales, que ha brindado también todo su apoyo a esta iniciativa, dijo estar muy “orgullosa” del cariño con que estas jóvenes emprendedoras chinas están poniendo en valor en su país la cultura ecuatoriana.

De hecho, comentó, “suelen venderlas diciendo que como las rosas ecuatorianas duran más (hasta dos semanas, aparte de los cuatro días que pasan durante el transporte, desde que son cortadas: es decir, más del doble de lo normal), cuando regalas estas flores es que quieres construir una relación duradera, no es cualquier rosa”.

Este proyecto, afirmó Morales, “es muy bonito porque están promoviendo nuestra cultura y creando una puerta de entrada aquí para todo lo que signifique Ecuador”, y además están llegando con todo eso a un público de alto nivel adquisitivo, precisamente el más interesante para atraer más turismo chino hacia el país americano.

Las exportaciones de flores ecuatorianas a China crecieron un 164 por ciento interanual en el primer semestre de 2015, recordó Morales, y el 57 por ciento de las que entraron en el país en 2014 lo hicieron a través de Shanghái y su zona de influencia, el delta del río Yangtsé. EFE

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