¡Están madurando el caos! Por @ovidiolozada

¡Están madurando el caos! Por @ovidiolozada

thumbnailovidiolozadaDe cara a lo que va a ocurrir en Venezuela en los próximos días o meses, hemos insistido en el peligro que representa el grupo gobernante; quienes no son precisamente la base del PSUV ni los chavistas en general. Los responsables han mostrado no tener escrúpulos para “hacer lo que les venga en ganas” con tal de hacerse del poder público y preservarlo para sí.

No hay que echar mucho cuento, ni hacer mayor esfuerzo memorístico para recordar ciertos momentos de nuestra historia política reciente para coincidir al unísono, que el mayor daño que le estaríamos propinando al futuro de nuestro país y a sus nuevas generaciones, sería dejar por más tiempo al frente del gobierno nacional,  a los hijos ilegítimos del responsable supremo de la peor crisis estructural que ha tenido la patria de Bolívar, es decir a Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, a Vladimir y demás Padrinos.

Este grupo de dirigentes de la llamada Revolución del siglo XXI, llegaron a la arena política y se visibilizaron de manera prístina el 04/02 y 27/11 de 1992,  cuando  atentando contra la Democracia y la Constitución Nacional, vendieron la justificación de su aventura golpista en la mala conducción del gobierno nacional de entonces y en los pésimos resultados de sus erráticas políticas públicas sobre la población venezolana (cualquier parecido discursivo con la actualidad es pura coincidencia), utilizando para ello a nuestra Fuerza Armada, a sus jóvenes soldados y a las armas de la República, todo con el único fin de usurpar el poder público por medio de un Golpe de Estado.





Aquello que terminó en una burda intentona, cometida por los camaradas de ayer y de hoy, y no en una rebelión, que afortunadamente fue derrocada, tuvo como resultado la injusta pérdida de muchos venezolanos inocentes que derramaron su sangre por culpa de la ambición de poder de quienes paradójica y finalmente accedieron a este, gracias a las bondades del juego del sistema democrático.

Aquella maltratada democracia y desfasada dirigencia del poder, algo no muy distinto a las de hoy, les facilitó una amnistía, no los inhabilitó políticamente, les permitió crear y organizar un partido político, participar en elecciones y proponer con máximas libertades, un modelo ideológico antagónicamente contrario al “status quo” y a la cultura política de los venezolanos de entonces, a riesgo de que al alcanzar el poder, como finalmente ocurrió, pudieran arrasar con aquello, como efectivamente ocurrió.

Lo irónico de todo este cuento, es que el fulano modelo socialista a implantar ya el mundo lo conocía y lo guardaba en los anaqueles de la historia contemporánea de las bibliotecas de economía, sociología, ciencias políticas y afines de las universidades, para que las nuevas generaciones de estudiantes y futuros profesionales lo estudiaran y así supieran sobre lo que no se debe aplicar en una sociedad para evitar que la misma decrezca, se empobrezca y hasta se “des-democratice”.

¿Qué parte no hemos entendido?

Pues ya han pasado 17 años y 5 meses de aplicación de aquel modelo que, a pesar de todas las advertencias y desastrosas experiencias, lejos de desaplicarse por imposibles peores resultados planetarios, se intenta forzosamente imponer a la población de manera torpe y antipática por parte de sus mismos responsables, arriba mencionados, detentores del Poder Ejecutivo, aunque ya desgastados y deslegitimados pero ahora “guapos y apoyados” en el Poder Judicial (Sala constitucional del TSJ) y en el Poder Electoral (Rectoras del CNE) que se confabulan maliciosamente para imponer o respaldar “a trocha y mocha” cualquier acto esquizofrénico, con tal de mantener sus privilegios y riquezas mal habidas, en definitiva: con tal de no perder el poder.

Entre el ¡Ya está bueno! y el ¿Qué más vamos a perder?

Después de los contundentes resultados de las elecciones parlamentarias del 6D, que a mi modo de ver, marcó el hito histórico político en el que confluyen dos etapas: una etapa de fallecimiento, donde inicia formalmente la fase terminal del modelo socialista del SXXI y de su dirigencia, no del chavismo, con otra etapa de génesis, del nacimiento de otra era, del cambio, se desarrolla entonces en el cuerpo devaluado y deslegitimado de la dirigencia del gobierno, una actitud descarada de uso y abuso del poder que genera hasta en sus propios seguidores un dejo de desilusión y decepción que se refleja en las encuestas, aumentando el rechazo al gobierno, responsabilizándolo más de la crisis política, social y sobretodo económica, aumentando además las expectativas de la mayoría de la gente de la necesidad de un cambio de gobierno y de modelo de desarrollo.

En consecuencia, el gobierno comienza a hacer aguas inevitablemente. Y en medio del barro en que se encuentra patinando, estancado y hundiéndose recurre a lo que cree saber hacer medianamente bien, y sin ruborizarse respecto al ¿qué dirán aquí y fuera de aquí? -ante los ojos atónitos del mundo-, asume su condición originaria que comenté párrafos arriba: la golpista y antidemocrática.

Condición que este grupo desarrolla en 2 sentidos, uno formal, por la vía del arrebato de las competencias de legislación y control político de la A.N. con la “ayudaita” del TSJ con quien sazona la “judicialización de la actividad parlamentaria” (léase: 15 sentencias de irrespeto inconstitucional de las leyes aprobadas por la A.N. y demandas temerarias contra diputados opositores) y en otro sentido más informal, el que está comenzando a imponerse peligrosamente en la calle con el apoyo de sus colectivos impunemente armados y de un sector de nuestras fuerzas armadas y policiales que, contradiciendo al Libertador, sería capaz de voltear sus armas contra el pueblo para generar el caos.

No me cabe duda que el gobierno está más que consciente y seguro que la ruta electoral, hoy bandera exclusiva de la MUD, le propinaría un “nocaut en 2 asaltos” (Referendo Revocatorio y Elecciones de Gobernadores), por lo que hará todo el juego sucio que sea necesario y con el apoyo “alcahuete” de las señoras del CNE y del TSJ para arrebatarle a la sociedad venezolana el derecho a una salida de su crisis de manera pacífica, electoral, constitucional y democrática, por lo que sin dudas recurrirá a esa destreza que le es propia: ¡propiciar el caos!.

El alerta que pretendo despertar sobre esta posibilidad, basado en la referencia de la historia reciente y aún viva, de que podría estarse madurando el caos desde la más alta esfera del poder, que valiéndose del desasosiego y la desesperación de la gente, de la cultura de violencia imperante, de la escasez de alimentos y medicinas, del gentío en las colas para conseguir productos básicos, del alto costo de los pocos productos que se consiguen, del poco dinero o poco poder adquisitivo, en fin, del estado de vulnerabilidad social en Venezuela, es capaz de prender una situación de caos generalizada que le permita al gobierno tener la excusa perfecta para decretar un Estado de Excepción y conmoción e intentar quedarse por más tiempo en el poder, que al final es su gran interés. Su obra macabra.

Del lado de quienes queremos la Venezuela del cambio, de la reconciliación, del progreso para todos, la que nos merecemos, seguiremos insistiendo y presionando para meter al país por la ruta democrática hasta lograr el cambio de este gobierno y de su fracasado modelo, siempre con un propósito de inclusión para sumar y compartirla con quienes en algún momento creyeron en aquellos y hoy aprecian que el país merece otro rumbo. El momento de esta ruta es este y, a mi modo de analizar este peligroso contexto actual, casi el único escape que tenemos los venezolanos para que la sangre de la democracia no llegue al río.

Termino citando a Víctor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”.