Irene Olazo Mariné: La decisión de ser feliz en donde te encuentres (I)

 

Hace unos días converse con una amiga que me escribió a las 4:00am muy preocupada porque a pesar de toda su situación personal y las pruebas que presentó en migración del país donde se encuentra exiliada, le negaron el refugio a ella y a su hijo quien padece del corazón, si bien es cierto que su caso está más que justificado, simplemente se lo negaron y le dieron plazo de 30 días para arreglar su situación migratoria o salir. Estaba realmente desconsolada porque ya ha pasado por muchos eventos: uno de ellos el vil asesinato de su hermano y muerte de seres queridos y no poder estar en Venezuela en esos momentos, ¿ustedes podrían solo imaginar el estado emocional de ella?

Me tocó respirar profundo y centrar mi paz interior para poder responderle, porque obviamente me dio mucha indignación y dolor saber lo que ella pasa en ese momento, pero si le respondía inmediatamente desde ese sentimiento que me produjo conocer su realidad ¿qué iba ella a recibir de mi?, puras palabras infructuosas que no la iban ayudar y podía agudizar sus emociones, por eso me tome tiempo para reflexionar y luego le escribí con amor. Fue una conversación algo larga pero me enfoqué en que su primer compromiso era con su hijo, quien necesitaba a su mami serena y calmada para poder pensar que iban hacer.

Recuerdo haberle dicho entre tantas cosas: “No hay tiempo para lágrimas, ni rabia, ni depresiones, hay un problema y hay que arreglarlo el reloj está corriendo, tu prioridad es tu hijo y resolver su próximo destino”, y allí continuamos.  Hubo una respuesta de ella que me sorprendió, me dice: “Wow eres increíble, y eso que tú también estas pasando momentos difíciles y ¡Dios! estás cada vez mas fuerte; te leo y leerte así, serena y en paz me da paz a mi también, eres ejemplo”.

Me sorprende, porque para mi simplemente es la actitud que tuve que tomar ante las vicisitudes que me ha tocado estos años, es como un día normal, esquivar toda flecha del enemigo que quiera perturbarme y robar mi paz, ¿increíble?.. No soy, créanme, soy exactamente igual a todos ustedes de carne y hueso, con sangre en las venas, padeciendo momentos terribles pero con buena actitud, y allí esta la clave, la actitud que tengamos antes las pruebas de la vida. No les niego me lleno de fuerzas y me dio alegría saber que mis palabras fueron de fortaleza para ella en esos momentos, aun ella seguirá su proceso y yo estaré del otro lado del teclado apoyándola cada vez que me necesite, como lo he estado para cada uno de mis amigos y familia.

Sé que muchos estamos pasando situaciones complicadas, cada venezolano carga una cruz pesada, y pienso que ninguna es más pesada que otra, todos pesan muchísimo, pero ¿cómo lo vamos afrontar? Nos sentamos a lamentarnos mientras el reloj corre y se va un tiempo que nunca vamos a recuperar, o levantamos la cabeza y afrontamos esta situación con buena actitud, tendiéndole la mano a otros que pasan situaciones aún mas lamentables que la nuestra, sin olvidar que debemos aferrarnos con fe que habrá justicia y estoy segura muchos retornaran a Venezuela a reencontrarse con su familia, a ocupar nuevamente su hogar y a ser parte de la reconstrucción de nuestro país.

Pero, para eso no podemos estar llenos de sentimientos negativos, porque desde el resentimiento no podremos jamás recuperar nuestra sociedad tan golpeada e infectada justamente de eso “resentimiento”, trabajemos cada uno internamente mientras la libertad llega, limpiémonos de esos sentimientos que no aportan nada positivo, para no ser igual aquellos que nos han robado casi todo, pero mi felicidad no me la robarán porque esa depende de mí. ¿Qué harás tú con tu felicidad?… ¿Te la vas a dejar robar?

Irene Olazo Mariné