Exmilitares explican por qué las FAN se debaten entre la lealtad, la corrupción y el deber (VIDEO)

Exmilitares explican por qué las FAN se debaten entre la lealtad, la corrupción y el deber (VIDEO)

Soldados en un tanque T-72B participan en un desfile militar para celebrar el 207 ° aniversario de la independencia de Venezuela en Caracas el 5 de julio de 2018. El presidente Nicolás Maduro instó el miércoles a sus fuerzas armadas a estar en guardia tras las noticias en los Estados Unidos que hace un año el presidente Donald Trump planteó la posibilidad de invadir Venezuela. / AFP PHOTO / Federico PARRA

El exmilitar venezolano, Héctor Sarmiento, conversó con la Voz de América sobre el exilio en Colombia y acerca de la decadencia y la corrupción dentro de las fuerzas armadas de Venezuela, en medio de la crisis severa que atraviesa el país.

 

Héctor Sarmiento, primer sargento y oficial retirado de la Guardia Nacional Bolivariana, entró -y salió- de ese cuerpo militar en Venezuela, inspirado por el ejemplo de su padre: “La Constitución establece que la Guardia Nacional esté encargada del orden interno del país”, reseñó Voz de América.

Por Celia Mendoza y Rosa Tania Valdés

Ahora, desde su exilio en Cúcuta, Colombia, mucha nostalgia por lo que un día fue, resume los días de este hombre que quiere volver a una fuerza armada distinta.

“Yo estaba enamorado de la Guardia Nacional”, dijo Sarmiento en entrevista a la Voz de América.

Su tono de reproche sigue mientras cuenta que, -en más de dos décadas de gobierno socialista en Miraflores-, la fuerza armada retrocedió, pasando de ser el orgullo de la nación a un cuerpo politizado, corrupto y donde la meritocracia y la moral militar fueron barridas, -comenta-, por una ideología en función de la supuesta “lealtad” al sistema político instalado en Caracas desde 1998.

“Nunca me gustó la corrupción (…) Lo que yo aprendí dentro de mi formación no era lo que se veía en el mundo real”, dijo.

Explicó que con frecuencia fue trasladado de unidad por no cumplir las expectativas de sus jefes.

“Choqué muchas veces con mis superiores cuando pedían cosas que estaban fuera del marco legal (…) pedían cuotas, pedían beneficios personales”, aseguró.

Y es que cuando el mundo mira hacia Venezuela, su fuerza militar agrupada en el Ministerio del Poder Popular para la Defensa, es probablemente la institución que mejor muestra la polarización y pone al descubierto las disímiles incógnitas que se ciernen sobre la nación sudamericana en crisis.

La coexistencia de dos gobiernos paralelos, el que lidera el presidente en disputa Nicolás Maduro, y la gestión del líder opositor encargado, Juan Guaidó, no han hecho más que mostrar las fortalezas y las fallas de una fuerza armada en la que está puesta la esperanza de unos y otros, situados a ambos lados en la contienda por el poder en Venezuela.

Cuatro exoficiales exiliados en Colombia ofrecieron sus testimonios recientemente a la VOA. Son parte de los cientos de militares, -activos o no-, que dejaron el país después del 23 de febrero pasado, cuando Guaidó los convocó a seguirlo en la ruta de derrocar a Maduro.

¿Qué pasó con los pilares?

Sarmiento, que es oriundo de Carabobo, -la ciudad donde tuvo lugar una de las más importantes batallas de la Guerra de Independencia de Venezuela en junio de 1821-, dice que la disciplina, la obediencia y la subordinación son los tres principios de la Fuerza Armada venezolana.

“Estos tres pilares se han ido quebrantando desde que el régimen entró al gobierno”, dice y menciona al fallecido expresidente de Venezuela, Hugo Chávez: “Hizo cosas que eran indignantes”. Asegura que desde entonces fueron reclutados y ascendidos personas sin requisitos, por el solo hecho de respaldar al chavismo.

El exmilitar Daniel Archer, de 26 años y también exiliado en Cúcuta, Colombia, dijo a la VOA que desde la carrera militar era visible el retroceso en cuanto a la doctrina militar: “No tomaban en cuenta los ascensos por mérito, sino (…) por sencillamente decir (consignas como) ‘Chávez vive’, ‘Patria Socialista o Muerte, ‘Independencia y Patria Socialista'”.

Había que proclamarse, -dice Archer-, chavista y “estar comprometido con la revolución” para ser bien visto. “Los generales llegaban a las escuelas y decían que los cadetes tenían que ser chavistas”, recuerda Archer.

Lea el reportaje completo en Voz de América

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