Los 6 principios de la “Crianza Respetuosa” que todo padre debe conocer 

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Un niño siempre nace con el mismo patrón biológico, las mismas necesidades instintivas, básicas que demanda un estilo de crianza congruente para satisfacerlas y garantizar la sobrevivencia de la especie humana. En segundo lugar, el despliegue para su salud mental y física.

Por Inspirulina

Sin embargo, en lugar de privilegiar crianzas centradas en las necesidades de las crías, seguimos prácticas construidas por la cultura con el objetivo de favorecer las demandas del sistema productivo y competitivo dominante en nuestra civilización.

La Crianza Respetuosa es un estilo que invita a retornar hacia las prácticas de cuidado y atención que responden a nuestro diseño original que son las bases fundamentales de este nuevo paradigma de crianza.

1. Horizontalidad

Tratamos a los niños como nos gustaría ser tratados. No haríamos al niño lo que no nos gustaría que nos hagan. La autoridad es ganada. No imponemos la autoridad mediante el miedo, las amenazas o coerciones. Demostrando que sabemos de lo que hablamos y pedimos con razonamiento lógico para que puedan confiar en nosotros.

2. Empatía 

Ponernos en el lugar de otros, sentir al otro, complacer, cooperar, ayudar a otros a estar bien, es una cualidad que hemos perdido como adultos. Ser capaces de sintonizar con el alma infantil de nuestros pequeños, es una condición básica para amar y criar como esperan y necesitan. 
Los adultos somos responsables de ponernos a la altura emocional y física del niño para sentir y comprender la lógica emocional infantil.

3. Respuesta sensible

Debemos ayudarles a retornar al equilibrio, favorecemos el establecimiento de un vínculo de apego seguro. Determinar la construcción de la confianza básica, la seguridad y la autovaloración de las criaturas y lograr el buen desarrollo de su salud mental presente y futura que los ayudara a ser capaces de relacionarse con los demás.

4. Autorregulación

Respetar el ritmo madurativo del niño sin forzar, empujar ni retrasar. El principio de la autorregulación habla del respeto a los tiempos que requiere cada niño para alcanzar hitos de autonomía vinculados a su desarrollo psicológico, biológico, físico, cognitivo y social.

La autorregulación se facilita en la medida en que los adultos de referencia observamos la señales que el niño manifiesta claramente indicando que está listo para conquistar por sí mismo un nuevo hito de autonomía. Los niños deben sentir que la conquista de cada hito madurativo ha sido fruto de su propio logro y no impuesto por la presión exterior del adulto. 
Criar sin violencia no significa únicamente suprimir los gritos, golpes, castigos. Significa también no forzar al niño a pasar hacia etapas para las que no se encuentra maduro.

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