Nelson Hernández: Petróleo y Pandemia

Nelson Hernández: Petróleo y Pandemia

 

Los humanos que hoy habitamos la tierra, no habíamos pasado una crisis de sobrevivencia  como especie, desde la pandemia de la “gripe española (1919 – 1920)”, como la que estamos viviendo con el virus COVID-19. La globalización ha permitido la rápida expansión del virus, y una de la forma de contrarrestarla  ha sido la reducción del libre tránsito colectivo e individual de los seres humanos. Es decir, la cuarentena.

Lógicamente, la cuarentena ha afectado nuestros hábitos en todos los sentidos: social, económico y político. Por ende, está implícita la energía en esa afectación, y sobre todo la que mueve al mundo como es el petróleo. La reducción de movilidad ha originado un quiebre en el mercado global del petróleo, representado por una sobreoferta del orden de los 20 MBD, y subiendo, con respecto a una demanda – oferta en equilibrio de 100 MBD. En otras palabras, un estancamiento y caída drástica de la demanda.

Esta sobreoferta, ha originado un colapso en la capacidad de almacenamiento, lo cual conlleva a una reducción de la oferta, acción  no muy atractiva para los productores por las implicaciones técnicas y económicas que esto representa, actual y a futuro. Es de destacar, que muchas refinerías, ya se encuentran operando a un 75 % de su capacidad.

Analistas indican que el inicio de la recuperación económica global se comenzara a sentir a finales del 3er. trimestre de este año, si todo lo planificado para la superación de la pandemia sigue su curso normal. 

Lo que sí está claro es que el mundo será diferente después del COVID-19. La inamovilidad obligada por la pandemia ha beneficiado a que en las grandes ciudades se respire un mejor aire. Menor emisión de CO2.  

Por otra parte, la humanidad ha tenido desde hace unos 30 años una “pandemia antropogénica” como es el cambio climático. Visto la fragilidad de la especie humana ante el COVID-19, es lógico pensar que la humanidad tomara más en serio lo del cambio climático, ya que en este fenómeno también está presente su desaparición  como especie del planeta.  

En tal sentido, luce que el pico de la demanda del petróleo que se visualizaba para dentro de 15 a 20 años, se acercaría más en el tiempo puesto que la demanda de los 100 MBD de petróleo que estaba antes del COVID-19, tiene pocas probabilidades de que se alcance nuevamente, motivado a la desaceleración económica global.

Además, aprovechando la experiencia que ha dejado el COVID-19, muchos países modifican sus estrategias para  cumplir con los objetivos del COP21.

…. La humanidad, tiene la palabra….

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