Tardó 74 días en conocer a su hijo: El parto de una mujer inconsciente en la UCI por Covid-19

Tardó 74 días en conocer a su hijo: El parto de una mujer inconsciente en la UCI por Covid-19

Maryane da Rocha Santos deja el hospital con su hijo, José Bernardo. | Foto: THIAGO FREITAS / HOSPITAL CÉSAR CALS

 

Maryane Maryane da Rocha Santos, de 31 años, no recuerda el nacimiento de su segundo hijo. Tenía un tubo en la garganta y estaba en coma inducido cuando parió a José Bernardo en una unidad de cuidados intensivos para pacientes con coronavirus en el Estado de Ceará, nordeste de Brasil. Fue una decisión médica drástica para intentar salvarle la vida después de que la covid-19 comprometiera el 50% de sus pulmones y le causara un paro cardíaco. Su último recuerdo embarazada es que la ingresaron porque sentía que le faltaba el aire, a principios de mayo. Y, días después, se siente abriendo los ojos y buscando con su brazo derecho a su hijo. “Puse la mano sobre el vientre y le pregunté a la enfermera: ‘¿dónde está mi bebé?’. Ella solo me dijo que no me preocupara, que todo el mundo estaba siendo atendido”, cuenta.

Por Beatriz Jucá / El País





Bernardo nació cinco días antes de que su madre despertara, confundida, en la cama de la UCI. Lo sacaron del útero el viernes 8 de mayo, con 28 semanas de gestación y menos de un kilo y medio de peso. No sintió el tacto de Maryane, que tardó días en montar el rompecabezas de la historia del parto, con los trocitos que le contaba el equipo médico y los que le narraba su esposo por videollamada. “Nació muy delgadito, aún no se había desarrollado completamente. Los médicos me dijeron que los pulmones y otros órganos aún no habían madurado. Lo que sé sobre el parto es lo que me contó mi marido. Me perdí su nacimiento, pero no pensaba mucho en ello. No paraba de preguntarme si se pondría bien”, cuenta Maryane.

Bernardo pasó dos meses y medio en la UCI neonatal. Afortunadamente, no se contagió de coronavirus durante el nacimiento. Pero a madre e hijo les prohibieron las visitas debido a las restricciones impuestas por la pandemia. En diferentes salas de la misma unidad, ambos intentaban recuperar la salud. Maryane fue dada de alta de la unidad de cuidados intensivos el 13 de mayo, pero tuvo que permanecer en la enfermería durante diez días debido a las secuelas causadas por la enfermedad y la larga hospitalización. “Salí de la UCI sin poder caminar. Tuve que volver a aprender a caminar, a comer alimentos sólidos. Solo me dejarían salir cuando me curara, y no podía ver a mi hijo”, recuerda. Todos los días, las noticias de Bernardo llegaban en forma de fotografías, vídeos e informes del equipo médico. “En el hospital me decían cómo estaba, si le habían hecho nuevas pruebas, todo. Pero no es lo mismo que estar presente”.

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