COENER: Una orientación sobre el abastecimiento del Mercado de Hidrocarburos en Venezuela

 

El Centro de Orientación de Energía (COENER), se dirige al país para presentar una orientación sobre como abastecer el mercado venezolano de hidrocarburos líquidos, en forma segura, confiable y constante, considerando los planes de recuperación que se han estado diseñando para la Industria Petrolera, Petroquímica y Gasífera Nacional (IPPGN), así como también, los riesgos y retos a enfrentar por los nuevos signos:  cambios debido al proceso de transición energética y el control de la contaminación ambiental a nivel del mundo.

Introducción.

La escasez de los hidrocarburos líquidos originada en el país por el colapso del parque refinador nacional, representa un problema de alta prioridad, que debe ser solucionado con urgencia y con responsabilidad social, moral y ética. Es importante aclarar que esta escasez, es consecuencia de la desastrosa gestión y la corrupción en la IPPGN de los últimos 18 años, y no de las sanciones impuestas.

Los planes y proyectos de recuperación de la IPPGN que se han estado definiendo, contemplan, entre otros, planes con acciones específicas, para superar la emergencia ocasionada por el déficit de estos productos y asegurar el suministro confiable, constante y seguro de los hidrocarburos líquidos al mercado nacional.

Actualmente se han identificado tres opciones para cubrir esta demanda:

  1. La importación de hidrocarburos líquidos.

  2. La manufactura de estos productos a través de la reactivación de la infraestructura existente de refinación.

  3. La manufactura a través de la construcción de nuevas refinerías, específicamente mini refinerías o refinerías modulares.

El presente documento elaborado en COENER, por profesionales del área de refinación y comercio del Comité de Manufactura (COMAF), tiene por objetivo compartir ideas para orientar al sector público y privado y a la sociedad en general, sobre cómo implementar las opciones indicadas anteriormente, con miras a generar el máximo beneficio y progreso a la nación, una vez se logre el cambio en la gestión política hacia la democracia en el país, lo que permitirá que los planes y proyectos de recuperación se ejecuten estrictamente bajo principios y valores éticos de libertad, justicia e inclusión.

En vista del fracaso del modelo estatista implantado en los últimos 50 años,  exacerbado al máximo en las últimas dos décadas, se hace imprescindible desarrollar un nuevo modelo de gestión pública en el cual el estado se concentre en sus funciones básicas e indelegables, tales como salud y educación pública, seguridad interna y defensa de la nación, así como en la regulación necesaria de la actividad privada, creando una economía abierta y competitiva, y con amplia participación privada para reconstruir el país y la IPPGN, y con ello la  infraestructura requerida para abastecer el mercado nacional de hidrocarburos. 

Será necesario la aplicación de políticas claras, transparentes y responsables, con ética y moral, para la promoción de inversiones de capital privado y la privatización de las actividades, tanto de distribución y suministro del mercado nacional, como la de refinación, a través de incentivos, y no de subsidios; ya que las inversiones deben ser viables económicamente por sí solas. En caso de requerirlo y muy bien justificado, estos incentivos serían dados por el Estado, bien sea en especie (petróleo, precios) o en descuentos fiscales.

El análisis de las tres opciones consideradas, las recomendaciones y las conclusiones se presentan a continuación:  

Análisis de las opciones.

1- Importación de hidrocarburos.

Esta opción, durante los primeros meses luego de un cambio político, lo cual hemos denominado fase de emergencia, es vital para cubrir totalmente la demanda requerida por el mercado nacional de hidrocarburos líquidos; o parcialmente, si se logra la recuperación del parque refinador nacional para cubrir una porción de la demanda del mercado local.

Las prospectivas del mercado petrolero señalan que la demanda de combustibles fósiles de EEUU se reduce con el tiempo y a pesar de la racionalización de la capacidad de refinación que está ocurriendo hoy en día, se proyectan excedentes de productos para exportación, lo cual cubriría la demanda de productos de Venezuela; sin embargo, depender de productos importados para el mercado local, nos hace vulnerables a cualquier evento que interrumpa el suministro de estos productos:  problemas en refinerías de la costa del golfo de los EEUU, huracanes, accidentes, entre otros, por lo que la importación de productos se debe considerar como una medida temporal o parcial.

Para asegurar la confiabilidad, seguridad y la protección ambiental del suministro de estos productos en todo el país, será necesario restaurar sistemas de almacenaje, distribución y transporte, actualmente en su mayoría deteriorados. Asunto debidamente considerado en los planes de emergencia señalados anteriormente.

2- Recuperación de la infraestructura existente de refinación.

Venezuela posee una infraestructura importante de refinación, cuya capacidad es de 1,3 mmbd, que debe ser considerada como primera prioridad para abastecer los requerimientos de los combustibles fósiles líquidos del mercado interno. Para ello es necesario, ser cautelosos en definir la capacidad de refinación necesaria, en vista de los altos costos de recuperación de estas instalaciones, los retos y los riesgos del negocio de refinación en el futuro, debido a los cambios más exigentes en relación con el control de la contaminación y la transición energética mundial.

Por esta razón, una vez determinada la proyección de la demanda de hidrocarburos del mercado interno, se recomienda definir un negocio basado en recuperar la capacidad de refinación para abastecer fundamentalmente esta demanda, cuya configuración sea de conversión profunda. La estrategia de ejecución y las prioridades de este negocio podrían considerar la recuperación de instalaciones en forma progresiva y urgente, a fin de suplir la demanda lo más pronto posible.

De esta forma, se concentrarían los esfuerzos de recuperación y operación de refinación, donde no se estarían afectando sitios y localidades nuevas, por efecto de contaminación y emisiones; todo lo contrario, se estarían tomando acciones correctivas y disminuyendo los daños ambientales que han sido causados por la desastrosa gestión, debido a la dificultad de corregir totalmente estos daños; y rescatar las buenas prácticas para mitigar los efectos al ambiente y la naturaleza.

Este esquema de refinación tendría la ventaja adicional, por el tamaño de las plantas, de integrarse con nuevos negocios petroquímicos y químicos a partir de corrientes de refinería, como alternativa para reemplazar los combustibles fósiles líquidos, afectados por la transición energética; además dicho esquema favorecería la manufactura de biocombustibles, como alternativa a la producción de energías más limpias.

Recuperar capacidad de refinación para suplir el mercado interno no solamente tiene el beneficio de ahorrar los gastos de la importación de productos, sino que también genera beneficios adicionales, normalmente llamado valor agregado nacional por los efectos al dejar de importar, los cuales están asociados al progreso y el bienestar de la nación, tales como: poseer una seguridad energética que depende exclusivamente de los propios recursos energéticos, la generación de empleo directo e indirecto, la demanda de bienes y servicios, el desarrollo de capacidades, el uso de nuevas tecnologías de mitigación y control de contaminantes y emisiones, mejoramiento en la salud y la actividad comercial de la zona, la posibilidad de desarrollar la industrialización de hidrocarburos para la producción de químicos y petroquímicos.

3- Instalación de nuevas refinerías: mini refinerías o modulares.

En general las mini refinerías en el mundo, con capacidad entre 5 y 10 mbd, son diseñadas mayoritariamente para procesar crudo liviano y cubrir un mercado de difícil acceso en forma más eficiente o cubrir necesidades particulares del sitio donde están instaladas.

En el caso de Venezuela, a pesar de que debemos promover la inversión privada para el desarrollo del país, se debe actuar con prudencia y cautela antes de decidir construir mini refinerías para abastecer el mercado nacional de hidrocarburos, a fin de evitar riesgos, posibles daños, dificultades e inconvenientes tanto a los inversionistas como al país, tal como se indica a continuación:

  1. La localización y la fuente de suministro de crudo liviano o sintético de un número de mini refinerías, que pudiera ser más de 50, deben ser analizados con profundidad, caso por caso.

  2. La manufactura de los productos debe cumplir con las exigencias de calidad del mercado nacional.

  3. En vista de que todas las instalaciones de refinación generan emisiones y residuos que afectan el ambiente, la naturaleza y el entorno social, donde se instalan, es mandatorio que las inversiones asociadas a la construcción de nuevas refinerías sean sustentables, es decir: los sistemas de alimentación, procesamiento y servicios; almacenamiento, control de emisiones, manejo y disposición de desechos, distribución de productos, etc., deberán diseñarse, operarse y mantenerse cumpliendo con las normas y  regulaciones de seguridad, higiene y el ambiente, conscientes de ser una empresa con responsabilidad social y ética, para no afectar la naturaleza, el ambiente y el entorno social del sitio.

  4. La transición energética y el control de contaminación a nivel mundial, tal como se mencionó anteriormente, representan un alto riesgo al negocio de refinación. Las mini refinerías pudieran verse afectadas en mayor grado por su poca capacidad de integrarse a negocios petroquímicos y de manufacturar productos más limpios como biocombustibles. Por lo tanto, existiría un mayor riesgo de convertirse en activos no productivos; es decir, pasivos ambientales no deseables. 

  5. El crecimiento de mini refinerías afectaría el tamaño de los negocios químicos y petroquímicos que se podrían materializar en la infraestructura existente de refinación recuperada.

Conclusiones.

La importación de productos en la fase de emergencia es vital para cubrir totalmente la demanda requerida por el mercado nacional de hidrocarburos líquidos, la cual se reduciría a medida que la actividad de refinación se recupere. Será necesario restaurar sistemas de almacenaje, distribución y transporte de estos productos, actualmente deteriorados, para asegurar el suministro confiable, seguro y la protección ambiental y del entorno en todo el país.

La recuperación de la infraestructura de refinación existente en el país, debe ser la primera prioridad para definir un esquema de conversión profunda que abastezca los requerimientos de los combustibles del mercado interno. Esta configuración de refinación facilitaría la integración con nuevos negocios petroquímicos y químicos a partir de corrientes de refinería como alternativa para reemplazar los combustibles fósiles líquidos, afectados por la transición energética; además dicho esquema favorecería la manufactura de biocombustibles, como alternativa a la producción de energías más limpias.

En cuanto a la opción de construir nueva capacidad de refinación, en base a mini refinerías, cuyas capacidades oscilan entre 5-10 mbd, se debe actuar con prudencia y cautela a fin de evitar riesgos, posibles daños, dificultades, inconvenientes que puedan afectar tanto a los inversionistas como al país, tales como:  a) la localización y las fuentes de suministros de crudos de las mini refinerías; b) el cumplimento de la calidad exigida por el mercado interno; c) las inversiones deben ser sustentables para evitar que las instalaciones no afecten la naturaleza, el ambiente y el entorno social del sitio, cumpliendo las normas, regulaciones y la responsabilidad social y ética de la empresa; d) la disposición de los combustibles fósiles pudiera verse afectada por la transición energética, afectando la viabilidad futura de las refinerías; e) el crecimiento de mini refinerías reduciría  el potencial de insumos para posibles negocios químicos y petroquímicos.

Recomendaciones.

Una vez ocurra el cambio en la gestión política del país, es necesario la aplicación de políticas claras, transparentes y responsables, con ética y moral, para la promoción de las inversiones de capital privado y la privatización de las actividades, tanto de distribución y suministro del mercado nacional, como la de refinación, a través de incentivos, que en el caso de ser requeridos y muy bien justificados, serían bien sea en especie (petróleo, precios) o en descuentos fiscales.

 Las evaluaciones económicas de los negocios orientados a la sustitución de importaciones, además de considerar el beneficio de ahorrar los gastos de la importación, deben cuantificar el valor agregado de los beneficios asociados al progreso y bienestar de la nación, tales como: la seguridad energética, por la dependencia exclusiva de recursos energéticos propios; la generación de empleo directo e indirecto; la demanda de bienes y servicios; el desarrollo de capacidades; el uso de nuevas tecnologías de mitigación y control de contaminantes y emisiones; el mejoramiento en la salud y la educación y la actividad comercial; la posibilidad de desarrollar la industrialización del país, como la producción de químicos y petroquímicos.

Mientras no se logre activar la capacidad de refinación, se deberán tomar acciones en el ámbito nacional y local para promover formas de ahorro de energía, formas de producción con máxima eficiencia energética y el uso del gas natural, las cuales permitirían reducir la importación de hidrocarburos líquidos. 

Será necesario definir esquemas de privatización atractivos para recuperar la infraestructura existente de refinación, dedicada a la exportación de productos, lo cual representará un gran desafío por los riesgos de la transición energética. 

Existen evidencias que indican que, Venezuela desde el punto de vista de energías renovables y de producción de hidrógeno verde tiene un alto potencial que no se está aprovechando. Por esta razón, es recomendable que se formulen políticas públicas que conlleven al uso, individual y colectivo, de las energías eólica y solar; fomentar una mayor eficiencia energética, promover una gestión más adecuada de los recursos forestales y marinos. Para lograr esto, se requiere debatir el tema en el país   para promover nuevas políticas nacionales y locales relacionadas con el cambio climático y la protección del ambiente, a través de nuevos emprendimientos y proyectos de generación de energías limpias y renovables. En este sentido, en la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat (ANIH) existe una propuesta sobre estas políticas, que serviría de apoyo para estos debates; además de otros valiosos documentos sobre como recuperar la seguridad energética del país.

Junta Directiva de COENER