Desgarrador: Lo que comenzó con un viaje a Cúcuta por unas vacunas, terminó en la muerte de su hija (Parte II)

 

 

 

 

“El día que mi hija murió, sentí como que la hubiese vuelto a parir. Es un dolor que es difícil de explicar”, dijo Jazmín Zerpa, una joven venezolana que viajó en compañía de su esposo y su hija desde el estado Mérida hasta el Norte de Santander, Colombia, con la intención de inmunizar con las primeras vacunas a su bebé de tan solo dos meses de nacida. Desde ese viaje, sus vidas cambiaron inesperadamente.

Por Anggy Polanco – Luz Dary Depablos / Corresponsalía lapatilla.com

La pareja y su hija acudieron a la frontera colombo-venezolana empujada por la escasez de vacunas que se registra en Venezuela, tras conocer que en Colombia podían cumplir con el esquema de inmunización de forma gratuita.

El 18 de abril de 2018, los esposos merideños junto a su pequeña, llegaron al puesto de salud de la Cruz Roja en el corregimiento La Parada (Norte de Santander), donde ya habían repartido todos los números asignados para la vacunación de ese día, por lo que decidieron regresar a San Antonio del Táchira a esperar para madrugar al día siguiente y lograr lo que hasta ese momento eran sus planes.

Al día siguiente fueron los primeros de la fila para que su bebé recibiera las primeras dosis, pero cuando les correspondió el turno, la enfermera que los atendió se negó a vacunar a la niña. Algo andaba mal.

En Cúcuta opera la Fundación Soñar

 

La piel de la bebé había cambiado y estaba muy amarilla, debía ser sometida a varios exámenes para identificar qué ocurría. El personal de salud ordenó hacerle varias evaluaciones. En los primeros resultados, la hemoglobina arrojó un valor de 4, por lo que inmediatamente la remitieron al Hospital Universitario Erasmo Meoz.

Cambios inesperados

Una funcionaria del centro de salud le recomendó ir hasta Migración Colombia para que les autorizaran un salvoconducto. Sin embargo, por no contar con alguien cercano en Colombia que los asesorara y desconocer los trámites de ese país, no hicieron correctamente la solicitud de la primera tutela.

“Debíamos especificar manejo integral para que cubriera todos los tratamientos y estudios médicos”, explicó Jazmín. Mientras tanto aún no tenían un diagnóstico preciso y su bebé seguía con la hemoglobina baja.

En la Fundación Soñar ayudan a los niños con cáncer

 

Fue hasta el 29 de julio de 2018, tres meses después de haber llegado a Cúcuta, cuando le realizaron la primera biopsia. Hasta ese momento y por los síntomas que presentaba, se sospechaba que era leucemia. Sin embargo, los resultados arrojaron negativo para esa patología. Ese mismo día a la niña se le repitió la biopsia y fue diagnosticada con síndrome hemofagocítico.

Para ese entonces, por fin habían logrado tramitar los documentos que les permitió permanecer en Colombia y acceder al sistema de salud de los hospitales públicos del hermano país.

Luego de seis meses sin poder trabajar, su esposo esperaba en una “casa de paso” (refugio para venezolanos), mientras ella acompañaba a su bebé en el hospital.

El estado de salud de la pequeña empeoró. Los valores continuaban bajos en su hemoglobina y su estómago hinchado. Debieron hacerle transfusiones de sangre.

En los primeros días del mes de diciembre, la niña fue ingresada a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Erasmo Meoz. Jazmín Zerpa recuerda ese 10 de diciembre de 2018 como el día más duro que han tenido que vivir, cuando su primogénita no pudo ganar la batalla.

Jazmín Zerpa ahora se dedica a ayudar a otros niños en la Fundación Soñar

 

Sus vidas se paralizaron. Lo que comenzó con un viaje “de ida y vuelta” por unas vacunas, terminó en la muerte de su pequeña. Hoy Jazmín Zerpa se dedica a ayudar a otros niños en la Fundación Soñar, ubicada en Cúcuta.

Huyendo a Colombia

Katy Rojas, también oriunda del estado Mérida, junto a su esposo y sus tres hijos, migraron desde el estado Mérida hasta Ocaña, Norte de Santander, debido a las constantes amenazas que había recibido en su último empleo en Venezuela.

Su trabajo fue en un establecimiento de Mercal, donde no ganaba más de tres dólares, y aunque a los empleados les regalaban mercados, no era suficiente para mantener a su familia. La situación se complicó al negarse a participar en eventos políticos y en marchas a favor del régimen de Maduro, por lo que se vieron obligados a huir de su país.

Ocaña fue la población donde decidieron establecerse. Ella junto a su esposo comenzaron con trabajos domésticos que le permitieron ofrecer una mejor calidad de vida a sus hijos.

Sin embargo, tras haber logrado cierta estabilidad, su niño de 11 años presentó fiebre muy alta. Al llevarlo a urgencias, comenzó la difícil travesía por no contar con ningún documento colombiano que les permitiera acceder al sistema de salud.

Katy Rojas espera que su hijo supere el cáncer

 

A pesar de las dificultades que ha tenido que enfrentar junto a su familia, Katy asegura que “si hubiese estado en Venezuela, no me hubiera enterado del estado de salud de mi hijo”. El pequeño fue diagnosticado con cáncer.

Ella es otra de las decenas de madres venezolanas que han llegado al Hospital Universitario de Cúcuta, en búsqueda de atención y tratamientos oncológico para su hijo.

Han sido meses de espera e incertidumbre por la falta de documentos para que su niño recibiera los respectivos tratamientos. Sus esfuerzos le permitieron acceder a un asilo por salud, por lo que en la actualidad su hijo ha mostrado un gran avance y mejoría. Sigue confiando en Dios para salir de este proceso.