El lago de Maracaibo agoniza ante la indolencia del chavismo

El lago de Maracaibo agoniza ante la indolencia del chavismo

El lago de Maracaibo agoniza ante la indolencia del chavismo

El 90% de las orillas del lago de Maracaibo están repletas de desechos sólidos y residuos de petróleo, así lo manifiesta Lenin Parra, biólogo y profesor del Programa de Formación de Grado en Gestión Ambiental de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV).

Corresponsalía La Patilla

Este hecho perjudica el desarrollo socioeconómico de los municipios que colindan con las riberas del lago. La falta de políticas públicas está matando el principal reservorio de agua del Zulia. Sanearlo es la solución para devolverle su condición natural.

Una serie de imágenes satelitales publicadas recientemente por la NASA muestran cómo el emblemático lago de Maracaibo, ubicado en el noroeste de Venezuela, padece elevados niveles de contaminación.

El lago de Maracaibo es uno de los más grandes de América del Sur y uno de los más antiguos del mundo. Su extensión, de unos 13.000 kilómetros cuadrados, está siendo perjudicada, o como lo explicó el Observatorio de la Tierra de la NASA, “asfixiada con mareas negras y algas”.

El Lago de Maracaibo, también bautizado por las etnias indígenas milenarias de la región como “Coquivacoa”, ocupa el puesto 19 como el espacio de agua más grande en el mundo, es el segundo más antiguo de la Tierra y el más grande de América Latina. Hoy su esplendor es ensombrecido por manchas negras, que amenazan con destruirlo.

La mancha negra que se observa en las orillas del Lago de Maracaibo afecta severamente al municipio Cabimas. Alrededor de 350 familias del sector La Montañita están perjudicadas por los fuertes olores que se propagan por toda la zona como consecuencia de los continuos derrames petroleros ¿Por qué ocurre esto? Por la falta de mantenimiento en las tuberías que están a cargo de Petróleos de Venezuela (PDVSA).

La pesca artesanal se extingue

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Los habitantes del sector La Montañita denuncian que desde 2015 la situación agudizó, y en la actualidad viven la fase más crítica, debido a que las embarcaciones pesqueras no pueden salir por el exceso de desechos sólidos mezclado con petróleo.
Yensi Reyes vive en la zona desde hace 12 años. Su trabajo era la pesca artesanal, pero abandonó el oficio, porque el muelle desde donde salía está tapeado de basura. Contó que más de un centenar de padres de familia que se dedicaban a la pesca quedaron sin trabajo y emigraron.

“Nosotros hemos ido muchas veces a PDVSA, enviamos cartas al alcalde saliente, Pedro Duarte, pidiéndole que pusieran las maquinarias y nosotros limpiamos, porque el olor a las 12:00 del mediodía es muy fuerte nos ahoga. Hay niños y abuelitos asmáticos que se han visto graves por el severo hedor. Pedimos hagan algo, nos están matando a nosotros y al Lago de Maracaibo. Hasta los peces están muriendo por el exceso de petróleo”, dijo

En Maracaibo, los pescadores del sector “Puntica de Piedra” también están afectados. Al norte de la ciudad se encuentran varios muelles donde en otrora a diario salían alrededor de 50 lanchas a pescar. En la actualidad no es así: muchos pescadores emigraron y otros están sobreviviendo con oficios pocos rentables como podar monte, limpiar calles o la venta de cualquier cosa.

José Soltarte vive en Santa Rosa de Agua, Maracaibo. Contó que desde hace dos años no pesca, porque las orillas del lago están cercadas por la bora, basura, parches de petróleo, madera y botellas plásticas.

“Son muchas las adversidades. La última vez que pescamos fue poco lo que se recolectó, como 30 kilos, cuando antes hasta 80 kilos traíamos solo en la faena de la mañana. Comimos de ese pescado y nos salieron ronchas en la piel, mucha picazón en el cuerpo. No sabemos si fue producto del pescado que comimos, pero creemos que sí, porque la situación estaba dura por la pandemia y era lo único que podíamos comer. Fuimos a un CDI y no nos pudieron atender por no tener insumos para hacernos un análisis en la sangre, y un médico privado nos cobraba 20 dólares”, explicó Soltarte.

Mariela Ramírez nació en Cabimas y ve con tristeza lo que sucede hoy en el lago. “Este gobierno de Maduro ha acabado con todo. No podemos permitir que acaben con el lago, porque todo lo desvían. Hago un llamado a los organismos internacionales para que sanen y recuperen la obra más significativa que Dios le regaló la Zulia”.

Régimen indolente

Según el biólogo Parra, el principal factor de contaminación del Lago de Maracaibo lo genera la ausencia total de la recolección de desechos sólidos en los municipios metropolitanos: Maracaibo, San Francisco y Cabimas.

Aunque suene absurdo, al no recogerse la basura, la ciudadanía acude a métodos primitivos como crear vertederos de basura improvisados que generan contaminación o si hay cañadas cercanas, lanzar allí los desperdicios.

Alrededor de 40 quebradas desembocan en el Lago de Maracaibo y los desechos sólidos que se observan en las riberas de este, en su mayoría, son botellas de plástico. Para Parra sería lo ideal una campaña de educación ambiental promovida por el Estado, empresas, privadas y alcaldías.

El plástico es aprovechable, se puede moler, triturar y crear otros productos como botellas donde no se almacene nada para el consumo humano, bolsas y otros tipos de productos. Pero si se permite que esto siga llegando a las orillas en grandes escalas, solo se contribuyera al deterioro del estuario zuliano.

Gustavo Carrasquel, director de la Fundación Azul Ambientalista, explicó que lamentablemente hasta el momento no hay una respuesta por parte de las autoridades para mejorar esa situación. Explicó que el derrame de petróleo es la tercera causa de contaminación del Lago de Maracaibo.

Se deben idear planes de saneamiento por parte de PDVSA, que se encarga de la perforación y refinación del crudo. La empresa debe solventar este problema y proporcionar el mantenimiento a los 20.000 kilómetros de tubería que están bajos las aguas del lago.

Para los expertos en materia ambiental, los factores que está destruyendo al Lago de Maracaibo son la total desinversión y el abandono del régimen, sumado a lo obsoleto de los equipos para dar mantenimiento a las tuberías, que son metálicas.

Otra de la más temida consecuencia de los derrames petroleros es la tasa alta de mortalidad de peces y la destrucción del ecosistema marino. En el peor escenario, constituye un peligro para las personas que pueden morir al consumir pescado envenenado o descompuesto.

Para el biólogo Parra, esto es un problema que debe asumir el Estado y abocarse a solventar de inmediato. La razón es que el petróleo se degrada, luego entra en una fase de descomposición, se libera y quedan disueltas en el lago sustancias tóxicas, no aptas para ningún tipo de consumo.

“El petróleo tiene sustancias dañinas, que se ubican en la tabla periódica como metales pesados que no pueden ser consumidos ni por humanos ni animales. Un ciudadano cuya dieta esté orientada a consumir pescado a gran escala o de manera repetitiva, que coma un pez envenenado, puede perder la vida, y eso solo se puede detectar haciendo una necropsia. De allí la importancia de rescatar urgentemente el lago”.

La eutrofización es otro de los procesos dañinos que ocurren en el lago, dado por el incremento de los niveles de nitrógeno y fósforo, la acumulación de materia orgánica y la falta de oxígeno que existe en el centro del lago (condiciones anóxicas). Esto ha afectado su ecosistema, limitando la vida acuática tanto de peces como de bentos, plancton, entre otras especies.

Una labor de todos

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Para los expertos en materia ambiental, el saneamiento del lago es un proceso por etapas que se puede lograr con amor, interés y acción del Estado, profesionales calificados y la colaboración de la sociedad, en la que se debe crear de inmediato una cultura de clasificación de desechos sólidos.

El profesor Parra apuesta por un plan que involucre a todos los niveles de gobierno y las empresas privadas. Asu juicio, lo primero que debe realizarse es que la estatal petrolera actualice y adecúe los planes de contingencia, las maquinarias y el personal para frenar los continuos derrames petroleros.

Las alcaldías deben tener un sistema de recolección óptimo y continuo para evitar que los desechos sólidos sean arrojados a las cañadas y, por ende, llegue al Lago de Maracaibo. El recién electo alcalde de Maracaibo, Rafael Ramírez, puso en marcha el Plan Maracaibo sin Moscas donde se iniciará el proceso de recolección de basura con 80 camiones de recolección y se anunciará en los próximos días un cronograma de recolección por parroquia en la ciudad.

En el caso de Cabimas, el concejal Juan Carlos Perozo enfatizó que desde ya la Cámara Municipal trabaja con el alcalde para revisar las ordenanzas en materia de recolección de desechos sólidos y así reactivar estas labores de aseo urbano que, durante la gestión saliente, desaparecieron por completo en toda la jurisdicción.

Una tercera estrategia para el saneamiento va orientada a la protección de los ríos que desembocan en el Lago de Maracaibo, tal como el río Catatumbo, y los ríos Motatán y Chama, ubicados en el estado Trujillo y Mérida respectivamente.

“Se debe hacer una serie de alianzas con las asociaciones de ganaderos de cada municipio para que las fincas y haciendas que colindan con el lago, se hagan una especie de bosques que filtren o detengan el paso de materia orgánica al lago. Será rentable para ellos, porque el plástico se vende, así como colocar unas plantas de tratamiento que sean supervisadas y evitar por todos los medios que el plástico llegué al lago”, sugirió el biólogo.

La educación ambiental es vital para sanear el lago. A través del ecoturismo se realizan recorridos para mostrar el estado actual del lago, sensibilizar a los ciudadanos e involucrarlos para que sea del conocimiento público lo está pasando y que todos cooperen en la salvación del Coquivacoa.

Mientras se espera por la aplicación de las recomendaciones de los ambientalistas, la cruda realidad es que la contaminación del lago se intensifica cada día y pareciera no tener dolientes.

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