El vástago político: confusión, incertidumbre y justicia, por Abraham Sequeda

Una de las prácticas más utilizadas y con éxito por la estructura que controla el poder en Venezuela, es la propaganda. Nada nuevo en estas situaciones. En realidad lo que resulta inesperadamente beneficioso para el futuro cercano del país, es que su argumentación es nula.

Factores no previsibles por esta estructura están presentando una alternativa para su sobrevivencia, quizás no tanto en el poder absoluto, pero si en las esferas económicas. El momento debía llegar cuando ellos mismos se dieran cuenta que sus fortunas mal habidas, tenían que disfrutarlas. Pero no solamente esta necesidad está operando; el empleo de recursos de la Corte Penal Internacional y el proceso que no se detiene, pueden conducir a establecer penas por los delitos cometidos.

Este destino es quizás más seguro que otros propuestos y la necesidad de relevos con otra ideología (aparentemente), con las mismas ambiciones de poder y dinero, débiles, manejables e inescrupulosos (corruptos), puede ser una buena apuesta. Estos tipos han comprendido que a falta de argumentos y credibilidad en general, la norma elaborada a sus caprichos es la que permitirá crear una falsa seguridad para que su vástago pueda encargarse de forma provisional del poder.

El socialismo y sus desdichados matices, siempre aprovechan las crisis, y esta, al llegar de nuevo (desafortunadamente para todos), debido al desbarajuste de una mal llamada recuperación económica, que como en toda la historia contemporánea de Venezuela, se apalanca en el petróleo, los endeudamientos, las precarias condiciones de servicios públicos y la perversa redistribución de riqueza en un país totalmente desdibujado en el plano mundial; se presentarán como salvadores o desaparecerán definitivamente del mapa.

Los jerarcas van sintiendo el pasar de sus años, estando más fanfarrones y extravagantes, pero con la incertidumbre de que cada decisión que toman, en un plano donde los ciudadanos pueden también tomar decisiones y las instituciones nutrirse de ímpetu para ejercer sus funciones, con personas éticas, honestas, preparadas y con firmes convicciones de lo que significa el estado de derecho dentro de la seguridad de la nación, ellos tendrán que subordinarse a una nueva sociedad venezolana.

Cada uno de nosotros debe ya conocer dónde, cómo y cuándo actuar, de acuerdo a nuestra ética profesional y ciudadana; la acción política propiamente dicha debe llegar solo en el momento preciso.

@abrahamsequeda