Gustavo Coronel: Citgo progresa en su batalla

FOTO DE ARCHIVO- La sede de Citgo Petroleum Corporation en Houston, Texas, EEUU, foto tomada el 19 de febrero de 2019. REUTERS / Loren Elliottt

 

Todos conocemos algo o mucho de la historia de la empresa de refinación y comercialización petrolera venezolana CITGO, adquirida por la PDVSA pre-Chávez en los Estados Unidos.

El cincuenta por ciento de Citgo fue vendido a Pdvsa en 1986, y el otro 50% en 1990. En 1987 Pdvsa adquirió el 50% de la refinería Champlin en Corpus Cristi, Texas, con capacidad de 150 mil barriles por día y en 1990 el otro 50% de esa planta. En 1993 se compró la refinería de Savannah, en Georgia, con capacidad de refinación de 28000 barriles por día. En la década de los 90 se adquirió el 50% de la refinería Lyondell-Citgo con base en Houston. Este fue un proceso que tomó diez años y el desembolso directo de Pdvsa fue relativamente menor.

Por la manera muy apalancada como fue adquirida, con bajos desembolsos en efectivo por parte de la empresa PDVSA y por su positivo comportamiento corporativo durante la etapa pre chavista, CITGO llegó a ser considerada la joya de la corona de PDVSA en el exterior. Permitió a Venezuela una importante entrada al mercado doméstico estadounidense, se fue autofinanciando, llegó a dar dividendos razonables al estado venezolano después de haber reinvertido en su mejoramiento corporativo buena parte de sus ingresos netos. Su poder de imagen, basada en las 10.000 estaciones de servicio concesionarias en su red de distribución, le dio a Venezuela un asiento en la mesa de las grandes empresas de refinación de los Estados Unidos. Estableció para PDVSA una vía abierta para asegurar la comercialización de parte de su producción de petróleo crudo. Clavó la bandera de Venezuela en el corazón de la geografía estadounidense.

Esta historia cambió, cuando toda Venezuela cambió, cuando los mega–rateros del chavismo tomaron el poder en 1999. CITGO fue sometida a una sucesión de presidentes y directivos enviados por la “revolución”. Durante el siglo XXI, CITGO ha sido manejada por una larga sucesión de ineptos y/o corruptos. Desde hace casi 15 años he estado documentando la corrupción de CITGO bajo el chavismo en mi blog, ver: https://www.analitica.com/economia/la-corrupcion-en-citgo-y-en-pdvsa/ ; http://lasarmasdecoronel.blogspot.com/2013/05/citgo-should-be-investigated-for.html; https://es.orbinews.com/2017/09/26/una-pdvsa-de-traidores-y-corruptos-por-gustavo-coronel/

y muchos otros.

Una vez que CITGO cayó en manos de Hugo Chávez, Rafael Ramírez y Ali Rodríguez, estos irresponsables llevaron a cabo un intento de venderla para obtener una buena parte del botín de unos $10.000 millones que ellos aspiraban a recibir. Al no poder hacerlo, dedicaron sus esfuerzos a saquearla progresivamente, llegando al extremo de endeudarla para extraer el dinero de la deuda como dividendos, uno de los más burdos crímenes financieros que se puedan cometer.

Cuando la Venezuela democrática pudo recuperar el control de CITGO la encontró 100% empeñada, es decir, con el 100% de sus acciones dadas en garantía a sus acreedores. Esos acreedores querían su dinero de manera perentoria y casi lograron obtener el control de la empresa, lo cual se hubiera efectuado a no ser por la intervención del gobierno de los Estados Unidos. Aunque no conozco a fondo los aspectos legales del proceso, esa amenaza generada por la suicida irresponsabilidad del chavismo permanece allí, como una espada de Damocles sobre la empresa.

Los gerentes que han llegado a CITGO a tratar de salvarla de sus múltiples amenazas, las cuales incluyen esas demandas, el impacto de la pandemia que redujo la demanda de productos del petróleo, el cese del acceso a los insumos de petróleo crudo de Venezuela, las tormentas que azotaron a las refinerías y los ataques cibernéticos al oleoducto Colonial, han logrado ir llevando a pulso la empresa hacia su progresiva recuperación.

Aunque CITGO aún enfrenta un arduo camino es grato leer el reciente informe de su Directiva: las refinerías de la empresa están operando al 95% de su capacidad, las cifras financieras para el primer trimestre de 2022 son positivas y la empresa ocupa un notable séptimo lugar entre las 111 empresas de refinación de los Estados Unidos.

Queda mucho por hacer y todavía el camino por recorrer está lleno de peligros. Pero lo que se ha hecho demuestra que la buena y honesta gerencia puede revertir desastres y es un factor clave para sacarla adelante.