Puntos de conexión, por Rafael Veloz García @Rafaelvelozg

Frente a todo lo que vivimos los venezolanos, no podemos permitir que la memoria histórica sea borrada. Debemos tenerla siempre muy presente. Por lo tanto, a la hora de analizar a profundidad la situación política de la Venezuela actual tenemos que entender que no hay una crisis de la democracia, como algunos afirman, sencillamente no existe la democracia venezolana. La condición de crisis quedó en el pasado, concretamente en el 2017, cuando sobrevino la ruptura del hilo constitucional.

Ciertamente, el proceso que va de la crisis de la democracia hasta la inexistencia de la democracia en nuestro país comenzó con Hugo Chávez en el poder, pero quien le puso la guinda al pastel fue Nicolás Maduro, con las sentencias 155 y 156 de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) del 27 y 28 de marzo de 2017, que otorgaron al Ejecutivo atribuciones que por mandato constitucional son exclusivas de la Asamblea Nacional, al declarar una omisión institucional parlamentaria y al Poder Legislativo en condición de desacato. Esas aberrantes resoluciones jurídicas de un TSJ subordinado a Maduro, fue la raíz que desató la destrucción de la democracia y de la institucionalidad en Venezuela, para dar origen a la crisis política y social que hoy padecemos.

Han pasado cinco años de ese triste episodio de la historia del país y los diputados de oposición de la legítima Asamblea Nacional electa en 2015 se han mantenido sin desmayo en pie de lucha para recuperar la democracia. Así, el 23 de enero de 2019, por mandato constitucional y frente al fraude electoral presidencial de 2018, le correspondió al diputado Juan Guaidó jurar ante el pueblo como Presidente (E) de Venezuela. Es cierto que durante esos cinco años se han cometido errores, lo ha reconocido el propio Guaidó, pero decir que no se ha hecho nada es mentir. Hoy el mundo libre sabe muy bien que estamos en presencia de una dictadura y está de nuestro lado por la democracia y la libertad.

Hoy podemos decir que somos más fuertes y lo seremos más. Contamos con la inmensa mayoría de los venezolanos, los cuales deben ejercer esa mayoría; tenemos el Movimiento Salvemos a Venezuela, que nos llevó por todo el territorio nacional para conocer de cerca la terrible realidad que viven los ciudadanos del país, y tenemos ahora una Plataforma Unitaria Democrática, que tiene como principal objetivo llevar adelante un plural proceso de primarias de la oposición, de donde saldrá el candidato presidencial. La Plataforma Unitaria Democrática será ahora una instancia más amplia e inclusiva, que fortalecerá la unidad y permitirá un debate político más dinámico y armónico.
En esta fase en que nos encontramos debemos trabajar desde ya en un programa permanente para la defensa del voto. En este programa tendrán un importante rol los abogados, educadores, diversos profesionales, etc., que por el oficio que ellos desarrollan, son determinantes en ese proceso. Igual de importantes serán las organizaciones de base, como en el caso de Voluntad Popular, con sus redes populares, porque son los que conocen la dinámica y las incidencias en cada uno de sus sectores.

Hay que resaltar también el comunicado de prensa de Omar Barboza, secretario ejecutivo de la Plataforma Unitaria Democrática, quien anunció que hay que poner el destino de Venezuela en manos de sus ciudadanos a través de elecciones libres, por lo que la dirigencia se convertirá en un punto de conexión con todas las personas que quieren un cambio político en el país. En ese sentido, la oposición iniciará un proceso de consultas con todos los sectores del país para determinar cómo se celebrarán las elecciones primarias en las que se elegirá al candidato que enfrentará al chavismo en las presidenciales.

Consideramos, por nuestra parte, que hay que establecer alianzas y visitas a diferentes sectores de la vida nacional, como profesionales, mujeres, pensionados y jubilados, universitarios y jóvenes en general, porque esa consulta debe ir más allá de una página web, por lo que es necesaria la realización de asambleas, algo que Voluntad Popular viene haciendo y también el Frente Amplio Profesional. Igual el presidente encargado Juan Guaidó, con el mandato constitucional e histórico que él tiene, que es conducir a Venezuela a la libertad y a la senda republicana y constitucional, no ha cesado en mantener su conexión y la organización con los sectores de la sociedad civil, más allá de las organizaciones políticas. Es un trabajo que viene haciendo desde hace más de dos años y en el que este servidor y todo su equipo ha participado. Guaidó no se ha apartado de ese trabajo que es la consulta permanente. Y es que democracia es consulta permanente y máxime en dictadura y esa consulta ha sido directa. No puede ser de otra manera, porque el régimen bloquea a los medios de comunicación.

No podemos pasar por alto la negociación de Ciudad de México. Los venezolanos han hecho todo lo que establece el manual para el retorno de la democracia y contamos con el apoyo internacional. La negociación tiene que tener un tiempo definido, pero no hay razón para que nuestra preparación al reto presidencial dependa de lo que suceda en México, porque conocemos el talante antidemocrático del régimen, que se distingue por ganar tiempo. Por lo tanto, nosotros no vamos a esperar por lo que allí se defina, aunque apostamos por igual a su éxito. En otras palabras, nuestro norte está muy claro.

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Voluntad Popular, en aras de presentarse más fortalecido frente al reto que se le avecina como integrante de la Plataforma Unitaria Democrática, ha dado una demostración de madurez política en el desarrollo de su proceso de legitimación. Podemos decir que esa madurez queda demostrada con la realización de dos terceras partes de asambleas de consenso en los casi 400 municipios en que está organizado el partido. Para que ese consenso se concretara hubo muchas reuniones bilaterales de distintos grupos, para insertar en ellos los equipos de conducción a todas las personas que tienen liderazgo en las bases a nivel de los municipios.

Hay que destacar el espíritu y los principios partidistas de quienes integran el sector Voluntad Popular Gremios, que agrupa a profesionales, técnicos, comerciantes y de emprendedores de nuestra organización política, por su contribución a ese consenso nacional, que fue construido de abajo hacia arriba. Se inicia en las redes populares, pasa por las parroquias hasta llegar a los municipios, que son los lugares donde se están desarrollando las distintas asambleas.

En estas asambleas de consenso era necesario cumplir un quórum de constitución. No era una mera notificación a la instancia de coordinación, sino que era necesario que hubiese una presencia física de al menos el 25% del registro de activistas de los municipios. Y en todos los municipios ese porcentaje fue rebasado, lo que demuestra el entusiasmo que hay por el proceso y la responsabilidad con la cual fue asumido. Han asistido miles de personas a pesar de los problemas con el transporte, la falta de gasolina y si la hay, el precio por litro que la convierte en la más costosa del mundo.

Visto lo anterior, solo un tercio de los municipios irá a un proceso llamado de equidad, que es donde hay más de una propuesta de conducción y en el que se aplica el principio constitucional (artículo 62) de la personalización y la representación de las minorías. Vale decir que aquí no hay perdedores, porque aquellos que no ganen en la fórmula podrán entrar en los equipos de conducción.

Voluntad Popular refuerza así una de las banderas de nuestra organización política, establecida en el artículo 67 constitucional, que ordena métodos democráticos de organización, funcionamiento y dirección, donde tienen que prevalecer las elecciones internas.

Por lo demás, el proceso de legitimación de Voluntad Popular es una de las exigencias que han hecho los ciudadanos a los partidos políticos, por lo que igual a lo pautado por la Plataforma Unitaria Democrática y al trabajo del presidente encargado Juan Guaidó, emerge como un importante punto de conexión con los habitantes de nuestro país.


Dr. Rafael Veloz García, diputado a la Asamblea Nacional y al Parlasur electo en 2015; expresidente de la Federación Interamericana de Abogados (FIA); miembro de la dirección nacional de Voluntad Popular, VP.