Carlos Ochoa: Ahora es que empieza lo bueno

Esta semana no ha dejado nada para el aburrimiento, los actores políticos han movido sus fichas y el tablero electoral se ha movido prometiendo un juego en donde quedan espacios para ataques sorpresas y respuestas en la defensa que resisten y hacen retroceder a los jugadores a espacios más seguros.

Empecemos por el bloqueo de la inscripción de la candidata de la Plataforma Unitaria Corina Yoris en un CNE controlado por Maduro, ciertamente no existe ningún impedimento para que sea aceptada su postulación, salvo el detalle que en la Venezuela de Maduro las instituciones están prácticamente cooptadas por el Presidente y el partido de gobierno  a sus intereses y caprichos, vulnerando la Constitución y reglamentos de un ente que tiene que ser imparcial pero no lo es y eso es lo que provoca la reacción de los Presidentes Lula y Petro y el ex presidente Mujica de Uruguay, la decisión de bloquear la inscripción de la Dra. Yoris no tiene el más mínimo asidero legal, es una decisión política de Maduro que sin importarle lo acordado en Barbados, entiende que no va a dar nada sin negociar y menos sin contar con apoyo para su reelección estando en evidente en minoría, pues le entregaría prácticamente el país a María Corina antes de las elecciones y lo sacaría de su estrategia que no es otra que escoger con quien medirse en julio con ventaja para continuar en el poder.

Queda claro que Maduro va a hacer lo posible para llegar a una elección no competitiva y para eso utiliza la carta entre gallos y medianoche de la inscripción de Manuel Rosales que supuestamente ya tenía un acuerdo con Maduro para inscribirse y jugar como se dice en lenguaje hípico a place, es decir llegar de segundo y reconocer el triunfo de Maduro para darle lo que necesita urgentemente, reconocimiento internacional, pero eso no está claro porque Rosales tiene un poder local que no quiere perder y María Corina ha demostrado que es una jugadora que no se chupa el dedo ni tiene un pelo de tonta.





Si Maduro no respeta las reglas democráticas y su estrategia es conocida, no puede sorprender a nadie y menos a María Corina, que no la tomó por sorpresa el bloqueo de las tarjetas para la inscripción de Yoris, así como tampoco le causó asombro la inscripción de Rosales a última hora, como dijo el manager de baseball norteamericano  Yogi Guerra el juego no termina hasta que termina y este juego dista mucho de haber finalizado.

Dentro del pragmatismo de una política casi sin reglas democráticas que desarrolla Maduro, cabe preguntarse a cuenta de qué se iba a aceptar la postulación de Yoris sin nada a cambio para entregar de hecho la elección de julio, yo soy de los que cree que Maduro va a ceder una transición negociada porque se sabe minoría y nada de lo que ha montado incluyendo el referéndum sobre el Esequibo le ha salido como pensaba teniendo que inventar resultados que nadie le cree, el problema es que el barco es pequeño y son muchos los que quieren salvarse y no hay suficientes camarotes ni salvavidas para que la plana mayor y los enchufados se marchen a un exilio dorado o a una permanencia tranquila en el país.

Un ejemplo que puede ilustrar porque Maduro se va a ver obligado a negociar con María Corina es Rosales que si percibe que la candidatura de Maduro no levanta va a pasar de aspirante a candidato tapa de la candidata Yoris, por eso María Corina en su declaración del lunes pasado evito confrontar a Rosales, porque sabía que esa inscripción se iba a producir como se dio y que el desenlace de esta elección no está dicha y el gobernador del Zulia si bien se comenta tiene un acuerdo con Maduro tiene un capital político que cuidar y se va a devolver con su tarjeta para ofrecerla a Yoris si Maduro por la presión internacional y lo que pueda decidir la Corte Penal Internacional y lo que pueda suceder a lo interno de los factores de poder que lo apoyan  se convencen que Maduro no puede ganar una elección democrática y que su única opción es llevarse todo por delante como un elefante en una cristalería con un alto costo político y un futuro incierto.